Mi proceso

Al escribir esto siento estar abriéndote una ventanita de mi Alma… te escribo aquí para compartirte algo más profundo y trascendente que mis títulos, posgrados, cursos y talleres. No es que los desvalorice sino que a mis ya pasados 50 años mirar hacia adentro es mucho más intenso y emocionante que mirar hacia atrás.

    Cada experiencia de mi vida la siento como mágica y bendecida.

    Desde pequeña fui muy curiosa y religiosa. Pertenecía a una familia católica no muy practicante pero de mucha fe. Por mi forma de ser, mi signo astral o porque sí, era muy cumplidora, fiel y estructurada en mi fe. Sin embargo mis grandes experiencias místicas las tuve cada vez que me “rebelé”, cada vez que me salía de lo “que se esperaba de mí”. No fueron muchas pero Dios siempre me tuvo en sus brazos…

     Desde que a los 12 años quise irme a misionar al África hasta querer ser monja de clausura a los 19 pasé por muchos impulsos de Amor. Sin embargo, había un sueño que albergaba desde mis 2 añitos de vida: SER MAMÁ!!
Ese fue mi camino, ese fue mi destino y allí puse toda mi energía y corazón.
Me recibí con honores en la Universidad, me casé por Iglesia con mi hermoso vestido blanco, construí mi Castillo de sueños con el marido perfecto y tres preciosas hijas formando la familia que tanto anhelaba. Nada fue fácil, el mensaje que tenía impregnado en mis venas era “todo lo que quieras se consigue con esfuerzo y sacrificio”. Y así fue que muchas veces perdí de vista el Amor.

     Teníamos una casa preciosa, que obvio también conseguimos con muchos sacrificios, una familia, trabajo, amigos… todo parecía perfecto pero yo no lograba sacar de mi alma esa sensación de insatisfacción que me dejaba un sabor amargo siempre…
Sabía que algo estaba mal pero no podía darme cuenta de qué era y el Universo se encargó solito de mostrármelo.    Una mañana mi esposo, el hombre con quien me había casado “para toda la vida hasta que la muerte nos separe” me dice: “Perdón Ana, pero siento que ya no te amo más”

     Millones de pensamientos se agolpaban en mi mente intentando justificarlo todo… no podía permitir que todo se destruyera… ¿qué iba a quedar entonces? Si él no me amaba, ¿quién me amaba? Era tan grande mi desesperación que comencé a adentrarme por la llamada “noche oscura del alma”, viví en la oscuridad, en el miedo, en la tristeza inmensa de saberme “no amada”, en el dolor desgarrante de ver que aquello que había soñado tanto “una familia según los mandatos culturales” fracasaba. No quedaba nada, todo había perdido su nombre y yo ya no sabía quién era.
Desiertos y sombras eran mi experiencia. No obstante, intuía fuertemente, que si me entregaba sin resistencias algo milagrosamente transformador estaba por ocurrir…

     Me dejé acompañar por las personas que en ese momento me intentaban ayudar y me dejé guiar por mi Corazón. Decidí darle un voto de confianza a ese lugar de mi ser que había estado ignorando, comencé a escucharlo y rompí con todos los esquemas que tenía hasta ese momento de cómo debía ser, a quién le debía rezar y qué debía de hacer.
Así fue que comencé a acercarme a diferentes terapias alternativas que me ayudaron a armonizarme y equilibrarme. Primero las experimenté en mí y luego como fueron tan efectivas conmigo comencé a compartirlas entre mis pacientes. Me capacité en varias de ellas, leí mucho, y en el 2007 aprendí un sistema que me empujó con Amor a mi propio despertar: el Sistema Isha®. Puedo decir que aquí sucedió el comienzo de una Nueva Vida para mí. Nunca nadie me había hablado de amarme a mi misma.

     Desde ese entonces incluí muchas herramientas más, soy muy inquieta y todo me produce curiosidad.

      A fines del 2014 aperturé mi Centro, Espacio de Conciencia, quien en verdad lleva muchos años existiendo tímidamente y esperando dar este gran salto. Una casa inmensa para brindar muchas actividades relacionadas con el Despertar de la Conciencia.

    Durante el 2015 mi vida se lleno de personas maravillosas, ofrecimos muchísimos cursos, talleres, terapias y encuentros de almas. Llegaron a mi, personas que apoyaron mi proceso de expansión y sanación, y con quienes estaré siempre eternamente agradecida. Todos entregaron de si mismos a muchas personas que se acercaron a Espacio de Conciencia y todos contribuyeron en mi propio despertar. Algunos partieron hacia nuevos rumbos, miles de bendiciones en su camino es mi deseo de corazón; otros siguieron trabajando durante el 2016.

   Pero el 2016 me llevo con su energía de 9 a cerrar ciclos, a soltar apegos y vaciarme por completo… fue un viaje intenso al interior de mi ser acompañado por un viaje a México. Completé la creación de mi propio Oráculo y eso me llevó a vivenciarlo. Y así continué el ciclo del Cielo a la Tierra; de la Tierra a las Estrellas, y aquí estoy regresando a la Pachamama para finalmente unificar todos estos caminos recorridos y todas esas almas que se ofrecieron de espejo a Mi Ser.

   Cerré el año sabiendo que en mi Ser esta viva la misión de ser Madre, no sólo de mis hijas sino de los hijos de Dios que busquen su propia Divinidad Sagrada; en mi Ser yacen los atributos del Fénix, siendo capaz de morir y renacer una y mil veces; en mi Ser se encuentran cada uno de ustedes y mi Ser se reconoce en su Ser; en mi Ser se recrea la Abundancia en todas sus manifestaciones; en mi Ser se encuentra la Fuente de la que provengo y a la que cada día regreso en busca de más alimento.

   Soy bendecida por el Amor – Yo Soy –

   Alabanza, Gratitud, Amor y Unidad es lo que vibra hoy en mi Alma!!

   De corazón a corazón, con amor…

  ~ Analia

“Cuando aprendemos a amarnos a nosotros mismos, nos convertimos en la persona que siempre soñamos ser”  Isha